España sumó otra caída. A pesar de llegar a 18 puntos de ventaja, perdió con Lituania 76-73. Debe ganarle a Líbano y a Canadá porque peligra su permanencia en el torneo. Brasil casi le gana al Dram Team, pero falló en el tiro del final.
Otra derrota del campeón, otro batacazo. Esta vez, España no pudo con Lituania y sumó otra caída inesperada: la segunda en tres partidos. Los lituanos ganaron 76-73, pero lo más llamativo y preocupante para los españoles fue que llegaron a tener 18 puntos de ventaja y sin embargo…
Con un cierre infartante, España tuvo posesión con el reloj a seis segundos del final y necesitaba de un triple para forzar el suplementario. Pero tampoco se le dio el tiro del final. Floja actuación del base Ricky Rubio y los 18 puntos que hicieron Marc Gasol y el alero Juan Carlos Navarro cada uno no fueron suficientes.
La clasificación de los últimos campeones del mundo está complicada. Tras caer con Francia en el debut, más la derrota con los Lituanos, España debe ganarles a Líbano y a Canadá para seguir con chances en el Grupo D. Y ahí sí, el cruce al no terminar bien arriba, puede ser con Estados Unidos.
En otro de los encuentros, los yanquis se encontraron con el Brasil de Magnano y se llevaron un gran susto. El DT armó un juego bicho y casi fuerza el suplementario…
La fórmula para ganarle a los equipos NBA de Estados Unidos era, en un tiempo, tan indescifrable como la de la gaseosa más famosa. Pero hay un entrenador argentino que le encontró la vuelta y que se convirtió en la piedra más molesta que se le puede meter en el calzado. Rubén Magnano estuvo ayer a un disparo de volver a ganarle a este team norteamericano que venía de arrollar a dos europeos del Este (106-78 a Croacia y 99-77 a Eslovenia). Fue Brasil, dirigido por el cordobés, el que puso en jaque al favorito. De hecho, Marcelinho Huertas tuvo el canasto para empatar y forzar el suplementario: lo pararon con falta, pero en la línea falló el primero, tiró a marrar el segundo, capturó el rebote y le dejó el lanzamiento a Leandrinho, aunque el envío del escolta de Phoenix Suns bailó dentro del cesto y salió. Todo, claro, vivido con una enorme tensión en el banco estadounidense, tanto que Danny Granger estaba de rodillas aguardando por la resolución.
Había sido justamente Marcelinho el motor del juego de un equipo brasileño muy inteligente, que le quitó ritmo al partido y llevó cada posesión al límite. Así, y con una notable eficacia en triples (7-11 en el primer tiempo), llegó a sacar una máxima de ocho puntos (33-25). También fue hora de una buena presentación en sociedad de Tiago Splitter, futuro compañero de Manu Ginóbili en San Antonio que goleó (13), reboteó (10) y hasta se dio el gusto de volcarla un par de veces.
La estrategia de Magnano de forzar un cierre apretado casi tuvo sus réditos: Estados Unidos metió sólo seis puntos en los últimos siete minutos, pero los sudamericanos pagaron haber fallado seis triples al hilo en el mismo lapso. Tuvieron el cierre con diez segundos de posesión. Y ahí el cuco Magnano les volvió a dar flor de susto a los yanquis. Tanto que recién ayer desempataron el historial con el cordobés…
Fuente: Diario Olé





