Ortega llegó a Salta y se entrenó en doble turno mientras sus compañeros pasaban una tarde distinta. Hoy, el único trabajador.
Ahora sí. A poner los fideos que están todos. Se hizo desear, se tuvo que bancar cuatro horas y media de demora, pero llegó. Ariel Ortega ya está en Salta y será el único gran trabajador del fin de semana. Después de su ausencia en los primeros cuatro días de entrenamiento en esta ciudad, el Burrito llegó a las dos de la madrugada y se fue derecho a la cama que tenía reservada en la habitación que comparte con Almeyda. Descansó, se levantó temprano para desayunar y por la mañana realizó su primera práctica. Y por la tarde -mientras sus compañeros arrancaron la jornada y media que Cappa les dio de libertad-, el jujeño fue al gimnasio del Sheraton para cumplir la rutina particular que le prepararon los profes Alejandro Frega y Javier Ciliberti.
El ídolo fue uno de los tantos fastidiosos y molestos pasajeros que padecieron demoras y suspensiones en Aeroparque, pero a última hora del viernes el vuelo de Andes despegó y aterrizó en el nevado Aeropuerto Martín Miguel de Güemes, en donde lo esperaba Luis Avilés, el gerente de Fútbol del club. Llegó al Sheraton en la madrugada de ayer y no quiso cenar. Prefirió ir directo a la cama. Por la mañana saludó uno por uno a los jugadores y también al cuerpo técnico. Cruzó unas palabras con Passarella y se abrigó hasta con gorro de lana para el entrenamiento en el microestadio del complejo Delmi, el lugar elegido para seguir con las prácticas hasta que el clima mejore.
El Burrito realizó una exigente rutina física bajo techo y por la tarde, previa siesta, fue el turno de los aparatos de musculación, solo, apenas acompañado por los profes y por algunas miradas curiosas de los huéspedes del hotel que caminaban por el segundo piso. Fue una jornada intensa para Ortega, que pasó de la lluviosa noche en la que tiró paredes con Messi a la blancura impuesta por la nieve sobre el Cerro San Bernardo, que impacta a espaldas del búnker de River.
Hoy, mientras el resto del plantel disfrute del día libre, el jujeño seguirá entrenándose porque él necesita recuperar el tiempo perdido por el viaje a Panamá y porque River lo precisa a punto para darle esa profundidad y agresividad que Cappa reconoció que le faltó al equipo ante Gimnasia de Jujuy. “Es uno de los jugadores más importantes del fútbol argentino en los últimos 15 años y por suerte lo tenemos nosotros. Aportará muchísimo por experiencia y calidad”, lo mimó Angelito. Ahora el Burrito querrá darle la razón en la cancha.
Fuente: Diario Olé






A quién beneficia el adjetivo “dictadura”?
A lo largo de los 8 años de la presidencia de Jose Maria Aguilar, muchas veces escuchamos la frase “la dictadura de Aguilar”. Incluso hoy, a 7 meses de que se fue, la seguimos escuchando.
Sin embargo, en River hay una Comisión Directiva, una Comisión Fiscalizadora y una Asamblea de Representantes. En la Comisión Directiva por ejemplo, el Presidente (en éste caso Aguilar) no vota, sino que desempata. Esto quiere decir que de todos los proyectos que la gente acusó de corrupción, Aguilar no votó NINGUNO. En la frutilla del postre por ejemplo, el llamado “escándalo de la pintura”, Aguilar no la votó. Entonces; ¿A quién beneficia que llamemos a los 8 años de Aguilar, la “dictadura”?
Primero que nada beneficia al resto de la Comisión Directiva de Aguilar, que SI APROBO TODO. Estos miembros votaron a favor del Locarno, la pintura del Monumental, el Villarreal y todo lo que ya sabemos. Estos miembros se reciclan año a año, elección tras elección.
Segundo, beneficia a los miembros de la Asamblea que aprobaron los balances y presupuestos DIBUJADOS ¿Se acuerdan de los balances que decían que daban positivos porque River iba a ganar la Libertadores y la Sudamericana, vendiendo a sus jugadores? Muchos de ellos (o la mayoría) siguen estando ya que se escondieron entre las tres primeras listas, en las elecciones pasadas.
Por último beneficia al resto de los miembros de distintas comisiones de River, como es el caso de la Comisión Fiscalizadora. Sus integrantes debieron haber investigado, fiscalizado y denunciado, en caso de que haya sido necesario. Está decir decir que nunca hicieron nada.
Si llamamos a los años entre en el 2001 y el 2009 como “dictadura”, estamos diciendo, implicitamente, que una sola persona, Aguilar, manejaba todo y es él único responsable de todo lo ocurrido en River. Automaticamente estamos “lavando” a todas las personas antes nombradas, a pesar que ellos son en mayor o menor medida responsables, como lo es José María Aguilar.
Algunos seguramente formaron parte de los hechos de corrupción. Otros dejaban pasar todo porque tenían otros negocios o “kioskos” como se los llama,que podrían ser cortados en caso de rechazar o denunciar. Otros miraban para el costado porque tenían familiares contratados por River o intereses que podrían ser terminados. Otros estaban y están dispuestos a hacer lo que sea, aunque perjudique a River, por un cargo y los beneficios que tiene tener un cargo en River.
No estamos sacándole manchas al tigre. Simplemente hay que dejar en claro que el tigre no estaba solo, que era una manada.
(Análisis de Juan Ignacio publicado en http://www.tradicionalriver.com.ar)