Independiente le ganó por 2 a 0 a un River desorientado con goles del Chipi Gandín y Silvera. El Rojo está sólo en la punta y sueña. Tigre y Huracán protagonizaron un gran partido. El triunfo fue para los de Victoria por 3 a 2. Argentinos le ganó a Vélez por 1 a 0 con un gol en contra de Torsiglieri. Newell’s le ganó por 2 a 1 al Tomba y lo dejó sin punta y sin invicto. Banfield igualó 0 a 0 frente a los tucumanos.
INDEPENDIENTE 2 – RIVER 0
Y ahora quién lo para al Tolo Gallego, a toda su verborragia, al embale que debe invadir ese cuerpecito, a esa catarata de adrenalina que cruza su cabeza. Y ahora quién lo para al Tolo Gallego, uno de esos técnicos especialistas en no largar la punta una vez que la consigue. Y ahora quién lo para al Tolo Gallego… ¿Será Chacarita, el próximo rival? Porque River no pudo…
Independiente alcanzó la cima del campeonato porque, básicamente, supo sacar diferencias (dos, claro) en un partido bastante parejo en cuando a cómo lo habían planteado ambos técnicos. La diferencia, se decía, la hizo en la jugada distinta, en el desequilibrio, la sorpresa. En el mejor momento del equipo de Astrada en el partido, fue Acevedo el que supo leer entrelíneas, y ejecutar como correspondía, para dejar solito a Gandín: toque ante Vega y festejo a lo Topo Gigio, de cara a algunos hinchas que lo estaban hostigando.
El segundo momento de desequilibrio se produjo con una pared de Silvera, quien demuestra que entiende casi todo lo que se refiere al juego, más allá de que su biotipo físico muchas veces no lo deje demostrarlo en forma completa. Pared, centro atrás de Busse y toque a la red. Era el 2-0. Y contra este River, que es puro entusiasmo y pocas certezas, todo asomaba como una diferencia insalvable. Lo fue. El equipo de Astrada vuelve a los altibajos. El del Tolo, se trepó, pasó a Godoy Cruz. Ahora debe demostrar de qué está hecho.
HURACAN 2 – TIGRE 3
A su manera, los dos buscaron los tres puntos, sin resignarse de lograrlos en ningún momento. Lo terminó ganando Tigre por esa suerte que no habían tenido los dirigidos por Caruso en partidos anteriores, y que los propios jugadores señalaban como la culpable de mala racha. Los locales pudieron llevarse algo más si no fuera porque faltó quien acompañara a Toranzo para generar jugadas.
Cada uno hizo su juego. El Matador aprovechó los errores del rival y del árbitro. Primero un blooper entre Monzón y Goltz, luego, una gran definición de taco de Luna en off side y, después, el descuido de la defensa que le permitió a Claudio Pérez cabecear a pocos pasos del arquero y mandarla a guardar. El Globo, por su parte, sacó provecho de las pelotas paradas, le exprimió todo el jugo a la pegada de Toranzo y lustró las frentes de Domínguez, en el primer tiempo, y Esmerado, en el segundo.
En definitiva, los de Caruso tuvieron esa ayuda divina que se le venia negando y los de Rivoira no supieron como lograr rescatar por lo menos un punto. En un campeonato tan apretado, en cuanto a los puntos, las tres unidades sumadas por los de Victoria le permiten trepar en la tabla y llegar a los once puntos. Los de Parque Patricios, se quedaron con ganas de arrimarse a los primeros puestos (tienen 9 puntos).
ARGENTINOS 1 – VELEZ 0
No quedaba otra, era un 0-0 clavado. El clásico partido donde reina la fricción, las amarillas son moneda corriente y meterla adentro del arco rival parece una misión imposible, fue el que jugaron Argentinos y Vélez en el Diego Maradona. Sin embargo, el Bicho tuvo su cuota de suerte y aprovechó un error de Torsiglieri, al que le rebotó la pelota tras un despeje de Montoya e involuntariamente puso el único gol del encuentro.
A pesar de que la victoria fue lograda a través de un tanto de carambola, el equipo del Bichi Borghi fue al frente durante los 90 minutos, y en el primer tiempo tuvo grandes chances de ponerse en ventaja. Pero el Bicho se quedaba en eso: generaba grandes jugadas pero no podía concretar, ya sea por tiros desviados como por atajadas de Montoya, que tuvo una gran primera parte.
En el segundo, Vélez se animó un poquito más y comenzó a desplegar algo de su buen fútbol. Sin embargo, entró en el juego de las patadas, y perdió el partido cuando se prestó a la fricción constante que proponen las reducidas dimensiones del Diego Maradona. Argentinos supo implantar su ritmo y así lo ganó: se encontró con el gol de la manera más insólita, y hasta pudo aumentar la diferencia cuando Gareca puso a todo su equipo en ataque.
Finalmente, el Bicho superó una prueba de fuego, que sirve para seguir afianzándose en su cancha y aspirar a pelear arriba. En Vélez ya aparecieron las caras de preocupación, ya que a pesar de los dos triunfos en la Libertadores, el equipo sacó un punto sobre los últimos nueve jugados en el Clausura.
NEWELL´S 2 – GODOY CRUZ 1
Para sentarse en un bar y charlar hasta que se seque la lengua. Por Rosario, a Maglio se le fue la manito, se le quedó pegado el silbato a los labios, y, entre tarjetas y discusiones, Newell’s-Godoy Cruz fue un banquete para cualquier mesa futbolera. Porque en medio de la maraña de errores arbitrales, de consuelos para unos y pesadumbres para otros, se hace imposible relegar el análisis pura y exclusivamente al desempeño futbolístico de uno que quería seguir siendo líder y otro que tenía aspiraciones a meterse en la lucha.
La Lepra, ante la atenta mirada de su gente, sólo se quedó con la compensación de la expulsión de Olmedo. A ver, en el desarrollo del partido: un gol no convalidado a Achucarro (Claudio Roucco, el línea que no vio que la pelota ingresó en su totalidad), una roja por mancha a Schiavi que derivó en el gol de Jairo Castillo y una amarilla a Ibáñez que tendría que haber tenido otro color en el penal a Boghossian. Para el juego de Newell’s, todo fue cuesta arriba. Encima, a la inesperada expulsión del Flaco, se sumó una contra más: Sensini no había puesto ningún defensor en el banco. Pero Newell’s fue más que el pito y sacó pecho ante un Tomba que, sin su volante central, perdió lo hecho en los primeros 10′.
Sin Olmedo, Godoy Cruz es un reloj sin agujas. La Lepra se las arregló sin Rolo en el fondo, y por eso el más significativo de los errores del juez fue el de sacar de la cancha -una exageración- al número cinco mendocino. Sergio Sánchez tuvo que hacerse cargo de los hilos y así el tridente del equipo del Turco tenía poco abastecimiento. Salvo por algún que otro desequilibrio de Carranza, Godoy Cruz no fue el mismo. Rojas picaba por la izquierda y se quedaba en eso; Jairo, con mucho optimismo en el gol, se apagó; Higuaín se vio abollado por la marca. El equipo del Turco, casualmente, se vio en la neblina: perdido.
Peratta, con la firmeza de Insaurralde y Alayes, y Roselli y Vangioni alternando para conformar la línea de tres, se sentía a salvo en la cueva. A partir de estar bien atrás, fue que Newell’s pudo pensar en lo que tenía que hacer arriba. Poco de Formica, pero bastó con la lucidez de Achucarro y Boghossian. La dupla extranjera del subcampeón que le encontró la forma para poner la historia 2 a 1 desde el optimismo del uruguayo. Sin embargo, la constante de la Lepra en el campeonato siguió siendo la misma: aguantar y sufrir para quedarse con los tres puntos. Entraron Sánchez Prette y Dolci para dar aire y alcanzó, al menos, para que caiga el líder, pierda su invicto y Newell’s (que todavía debe 30′ ante Argentinos) meta un volantazo para prenderse en la lucha.
A. TUCUMAN 0 – BANFIELD 0
Este es un deporte en el que, en definitiva, lo que decide la suerte, el destino, la gloria o devoto de los equipos y de sus protagonistas es que la pelotita entre en el arco. O no.
Atlético Tucumán bien lo sabe: tuvo la pelota y una buena cantidad de llegadas al arco de su rival, pero no la metió y sus hinchas despidieron al equipo con silbidos y con el pedido a Chiche Sosa para que renuncie.
Banfield también lo sabe: este equipo alternativo que puso Falcioni fue superado durante la mayor parte del encuentro, pero el palo en una ocasión y una notable atajada de Ischuk en otra le impidieron llevarse el triunfo para, de esa manera, quedar como único escolta de Independiente.
El local tuvo, en cantidad, más situaciones de peligro. De hecho, acosó al Taladro hasta donde pudo. O hasta donde lo dejaron sus nervios y sus urgencias: la necesidad de ganar lo envolvió en un torbellino del que jamás pudo salir. El visitante bien puede quejarse de su mala puntería, o de su mala suerte, que es más fácil: el palo le negó un lindo gol a Salmerón y, minutos después, una genialidad del uruguayo Cardaccio al pegarle a la pelota desde detrás de la mitad de la cancha se encontró con una notable reacción del arquero, para evitar uno de esos goles que siempre se recuerdan.
Fuente: Diario Olé




