Independiente ganó otro clásico y Racing quedó ahí de la zona de descenso directo. El equipo de Gallego jugó mejor en el primer tiempo y llegó al gol con un penal de Gandín. Colón y Central se repartieron los puntos. Fue 1 a 1 con goles de Rivarola para el sabalero y Lucho Figueroa para el canalla. En el otro partido, el globo se sacó la mufa del campeonato perdido frente al fortín, y le ganó por 3 a 2 (Balvorín, Toranzo y Laurito para el gobo y Silva y Zárate para Vélez).
INDEPENDIENTE 1 – RACING 0
Por la tribuna visitante enseguida corrió la pregunta de boca en boca, incrédulos, con desconfianza de hincha, y a los que estaban del otro lado de la TV también les brotó la misma pregunta cuando Lluy y Gandín protagonizaron la jugada que cambió el desarrollo del partido: ¿Fue penal? ¿Lluy la quiso bajar con la mano? ¿Tuvo intención?
La cuestión es que Pittana no dudó y sancionó el penal que, a los 41, Gandín cambió por gol con una definición sutil. Si bien el primer vistazo, la primera impresión, deja alguna duda, las repeticiones le dieron la derecha al juez. Y ni hablar esta foto que acompaña al texto, donde se ve que la bola le impatca de lleno en el brazo del defensor de Racing…
Ese final electrizante no hizo más que agitar la botella, sacarle más burbujas, poner el Libertadores en estado de ebullición puro, antes de que Pittana dictara el final y ahí sí, al final, la euforia explotara hasta bañar a todos. A ese grupo de jugadores que festejó el triunfo apiñado, con el corazón en la mano, frente a sus hinchas. Y a esa gente que tiñó de rojo todo. Hasta el presente de este Racing que saca cuentas, sufre, maldice, y mira el futuro con preocupación.
En un partido vibrante, con final abierto hasta el último minuto a pesar de que el local jugaba con uno más por la correcta expulsión de Hauche, Independiente se recuperó tras un comienzo con susto, con un cabezazo de Ayala en el travesaño, y lentamente empezó a construir su triunfo sobre juego, una posición dominante y la tenencia de la pelota. Así empezó a adelantarse, a arrinconar a la Academia, a enredarlo en el medio, a generarle situaciones, y hasta que la mano de knock out llegó a los 40 minutos. En ese minuto, Pittana advirtió la infracción de Lluy, que bajó una pelota con el brazo ante la presión de Gandín, y el propio Chipi transformó el penal en gol con una definición sutil.
Abajo en el marcador, urgido en la cancha y en la tabla de promedios, con uno menos por la roja de Hauche y con toda la vergüenza a cuestas, Racing fue para adelante como pudo… Entró Bieler para sumar peso. Hasta De Olivera apareció por el área rival. Y tuvo varias chances para empatar el partido. No pudo. Ya todo era Rojo. Hasta el presente del propio Racing.
COLON 1 – CENTRAL 1
Ya consumada la derrota de Vélez, Colón salió a buscar los tres puntos en su cancha ante Central pero no lo consiguió. En un partido muy caliente, con tres expulsiones, el Sabalero se quedó en la puerta del triunfo y apenas rescató un empate, que por el momento lo deja apenas un punto arriba del conjunto de Liniers.
En la primera parte, el equipo de Cuffaro Russo manejaba la pelota, pero una desconcentración defensiva hizo que Germán Rivarola, hincha de Central, aproveche un centro pasado y se la clave a Galíndez. Ya en la segunda mitad, la Academia se fue a buscar el empate y lo consiguió: a los 12, Lucho Figueroa conectó de cabeza un corner y le dio la igualdad a los visitantes. Desde ese momento, el partido se convirtió en una guerra, y el árbitro Patricio Loustau se cansó de sacar tarjetas.
El show arrancó a los 20 minutos del complemento, con la expulsión de Jonatan Gómez por una patada y la doble amonestación. Ya sobre el final, cuando faltaban cinco, Goux y Burdisso se fueron a las manos y el juez no tuvo otra que mostrarle la roja a ambos.
Todo quedó en igualdad y los dos se retiraron con el sabor de que podrían haber dado más. Colón quedó solo en la punta, pero muy cerquita de sus perseguidores. En cambio, Central se fue un poco más conforme, ya que el punto de visitante le permite superar a Racing en la tabla de los promedios y acercarse a Chaca, buscando salir definitivamente de la promoción.
HURACAN 3 – VELEZ 2
Las lágrimas del Chulo en el final lo decían todo. Es que a Huracán le costó casi un bobazo poder llevarse los tres puntos ante un rival que lo tiene cruzado. Desde aquella final perdida en el Amalfitani que los partidos entre Huracán y Vélez, ya no serán lo que eran. Y este no fue la excepción: dos penales, dos expulsados y cinco goles, decoraron un partido que terminó bien caliente.
Vélez mereció más. En los 90 minutos el Fortín alternativo de Gareca dispuso se varias situaciones claras como para llevarse al menos un empate. Con buenos trabajos de Zárate y Cabral el visitante desbordaba los laterales del Globo que no podían hacer pie. Así entonces antes de que se vaya ese primer tiempo tan favorable en el desarrollo, pero no en la red, para Vélez, el Roly Zárate terminó de empujar una pelota que García se había hecho un nudo para despejar. Con la ventaja Vélez se fue a los vestuarios y dispuesto a manejar con su habitual oficio el complemento. Pero claro, Gareca metió un equipo muleto y a la larga lo terminó pagando…
Apenas comenzó el complemento Franzoia fue derribado cuando ingresaba al área y Furchi cobró correctamente penal. Balborín lo cambió por gol y le dio vida a un Rivoira que ya era cuestionado por todo el Duco. Vélez intentó una reacción, pero cuando mejor estaba el pibe Velázquez se pasó de rosca y se fue a los vestuarios. Con uno menos no fue inferior el Fortín, pero perdió peso para ir a buscar la ventaja. Toranzó cambio por gol otro penal correctamente sancionado por el árbitro y Laurito aprovechó su chance para poner 3 a 1 a Huracán casi sin hacer demasiado esfuerzo. Gareca movió el banco y mandó a Silva y Moralez a la cancha. El Pelado cumplió con su cuota de gol y acortó distancias. Cuando parecía que Vélez podía llegar al empate y Huracán se defendía con el alma aferrado a esa mínima ventaja. Pero el enano Moralez no tuvo su mejor día y justo cuando festejaba su cumpleaños. Furchi interpretó, esta vez de manera equivocada, que el volante le metió un codazo a Toranzo y lo mandó al vestuario. Ahora sí, con dos menos, el empate era una utopía.
Festejó Rivoira con los ojos llenos de lágrimas. Fue una mini revancha para Huracán que siempre disfruta de poder ganarle a Vélez. Y fue una lección para este Vélez que con el equipo muleto no pudo seguir en lo más alto del campeonato.
Fuente: Diario Olé




