El granate sigue vivo

Atormentado por los malos resultados, derrotó 4-1 a Blooming, en Bolivia, por el grupo 4; el DT Zubeldía se trajo un poco de paz para trabajar.

Lanús necesitaba una victoria con urgencia. Los malos resultados y los fantasmas que sobrevolaban la figura de su entrenador, Luis Zubeldía, habían minado el día a día de un club que en los últimos años se acostumbró a las mieles del éxito y el reconocimiento general. Por eso, el 4-1 de anoche frente a Blooming, en esta ciudad, por la tercera fecha del Grupo 4 de la Copa Libertadores, actuó como agua en el desierto. El equipo granate triunfó en el certamen continental luego de dos años de sinsabores (en abril de 2008, 2-1 ante Danubio, en Montevideo) y, tras perder sus dos primeros partidos de la zona, se ubicó en la tercera posición, con la esperanza renovada (Libertad, de Paraguay, y Universitario, de Perú, los punteros, jugaban anoche).

Cuando el presente de un equipo es adverso, le resulta muy complejo despegarse con rapidez de las malas decisiones. Y Lanús ingresó en el campo de juego con dudas, sin confianza, presionado. Incluso, Blooming, con diversas limitaciones, se las ingenió para poner en aprietos a la última línea granate, especialmente con la movilidad y el toque corto de los argentinos, Luis Sillero y Damián Akerman. Sin embargo, la apertura del marcador fue en una acción poco usual, con un remate desde aproximadamente 35 metros de Vieira, que dejó inmóvil al arquero Marchesín.

Pero más allá de su escasa fortaleza, se notaba que cuando Lanús quisiera acelerar la marcha lograría hacerle daño al equipo boliviano. Luego de que el paraguayo Salcedo falló un mano a mano con el arquero Jemio, a los 23 minutos se produjo el empate (subida de Velázquez por la izquierda, centro y cabezazo preciso de Blanco) y a partir de ahí todo se modificó en favor del conjunto del sur del conurbano bonaerense. Inmediatamente, a los 38 minutos, Salcedo se tomó revancha y, de cabeza, derrumbó la valla boliviana, tras un tiro libre de Blanco, el hombre más pensante y movedizo de Lanús.

Lanús tenía todo para lograr el triunfo, pero así y todo le costaba liquidar el desafío, especialmente por la imprecisión de Castillejos, el acompañante ofensivo de Salcedo. En la segunda parte lo reemplazó el veloz Diego Lagos y el equipo granate supo explotarlo a la perfección. Claro, siempre bajo la conducción del endemoniado Blanco.

A los 14 minutos, tras un nuevo tiro libre de Blanquito , la pelota quedó sin dueño en el área chica de Blooming, y Lagos, de zurda, venció a Jemio. A partir de allí, el conjunto local se resignó y depuso todo tipo de aspiraciones. A los 30, otra vez Lagos enganchó en el sector derecho del área y clavó, de zurda, un remate en el ángulo superior derecho. Costó, pero el triunfo llegó para Lanús. Y en el momento más necesario. Como para oxigenarse y soñar con una pronta recuperación. Como para que Luis Zubeldía trabaje con más tranquilidad. Como merece.

Muy feliz por el éxito, pero siempre medido, el DT Luis Zubeldía se desahogó: “En ningún momento pensé en renunciar. Ni siquiera lo hablé con los dirigentes. Me da gusto ser técnico de estos muchachos, porque siempre dan todo. Hace un año y medio que Lanús es el mejor de la Argentina, así que no podemos tirar todo a la basura por 25 días malos”.

Fuente: www.canchallena.com

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