Otro día mas de nuestro fútbol de cada fin de semana. Racing logró un gran triunfo ante un Estudiantes venido a menos y que a partir de lunes tendrá en el banco de suplentes al “Negro” Astrada y sus ayudantes. Vélez bajó a Central. Argentinos y Gimnasia (J) igualaron en un tanto. Por último, Arsenal y Banfield protagonizaron un partidazo, lo ganaba el Taladro por 2 a 0 y los del viaducto lo dieron vuelta sobre el final y se quedaron con el triunfo.
GIMNASIA (J) 1 – ARGENTINOS 1:
El Lobo y el Bicho jugaron un partido entretenido y se repartieron puntos en Jujuy. El equipo de Labruna se puso en ventaja con un gol de Arraya, pero Juan Fernández igualó para la visita, de tiro libre. El local cortó una racha de dos victorias consecutivas en la Tacita. Gorosito alternó titulares con suplentes por el duelo del miércoles ante San Luis, en México, por la Sudamericana.
Gimnasia y Esgrima de Jujuy y Argentinos Juniors diseñaron esta tarde un deslucido empate 1-1, en partido correspondiente a la séptima fecha del torneo Apertura.
El marcador fue abierto a los 4 minutos de la segunda etapa por intermedio de Juan Arraya para el ‘Lobo’ local, mientras que la entidad de La Paternal, que mostró a muchos suplentes en su alineación, niveló la pizarra con un tiro libre ejecutado por Juan Fernández, a los 20 de ese segmento final.
El empate, lógico por lo que ambos equipos expusieron dentro de la cancha, cortó una racha de dos victorias consecutivas que Gimnasia llevaba en el estadio 23 de Agosto.
El primer tiempo fue opaco y con escasas emociones, debido a que el desarrollo fue por demás cortado. A los dos conjuntos les costó mucho enhebrar alguna maniobra peligrosa, porque lo que se impuso fue la marca y la pierna fuerte.
En la segunda parte, el equipo local insinuó mayor presencia en la faz ofensiva y arrancó bien, porque a los 4m, nomás, un zapatazo de Arraya desde 35 metros se tradujo en el gol.
Después Argentinos emparejó y aprovechó un tiro libre que ejecutó brillantemente Fernández, disparo que sorprendió a Nereo Fernández, que vio cómo la pelota se coló junto a su palo izquierdo.
RACING 2 – ESTUDIANTES 1:
Racing tuvo todo lo que venía faltando: control, orden, serenidad y gol. Primero concretó y después lo justificó. Y no sufrió tanto pese al descuento del Pincha. Maxi fue gigante.
Los fantasmas más famosos del mundo, los de Racing, se quedaron con las ganas. El gol de Galeana, pibe debutante, con apellido extraño, típico de los que suelen amargar a Racing, no declaró la hecatombe. No esta vez. Porque antes de ese grito del ex equipo de Sensini, ayer de Russo y desde hoy de Astrada, Racing había sido superior, generoso y, sobre todo, contundente. Primero la metió. Después lo justificó. Y al final lo festejó…
Más allá del presente de Estudiantes, de sus dudas y de los pichones que mandó a la cancha el técnico interino, Racing dio la señales más importantes que puede dar un equipo: orden, control, desequilibrio, concreción. Llop parece haberle dado a este grupo de jugadores un libreto simple, sin locuras ni laboratorio mal entendido, que ellos llevan a cabo con comodidad. Algo que se había empezado a ver en el clásico con Independiente. Claro que la vida de Racing está signada por el temor y el desencanto. Por eso el camino nunca termina de ser del todo feliz. En Mendoza, por caso, se quedó sin nada por una fatalidad del final.
Toda la falta de certeza en la definición que no tuvo hace unos días la encontró, de pronto, contra Estudiantes. Lo embocó de entrada y después lo justificó. Y para ello fue muy importante un jugador: Maxi Moralez. El más pequeño de todos fue el más grande. Lúcido y lucido, con las gambetas que duelen, las que son para adelante, con cambio de ritmo, con ojos bien abiertos para descargar hacia los costados, con solidaridad para pasar la línea de la pelota y hacer el esfuerzo para recuperar, con tiza en el botín para meterle la pelota en la cabeza a Lucero para el 1-0, con mucha movilidad para complicar a su amigo Matías Sanchez. Maxi le da el salto de calidad a un equipo de laburantes. Y fue él quien se dio cuenta de que la línea de tres de Estudiantes era muy frágil. En realidad, el efecto dominó comenzaba en el medio, porque tanto el chico Birge por la derecha como el experimentado Galván por la izquierda no pudieron sostener el envión de Racing por los costados. Era saludable la intención visitante, con Leandro Benítez como un doble cinco con aires de enganche, con casi tres puntas (interesantísimo el pibe Núñez). Pero el sacrificio ordenado de Zucullini y la ubicuidad de Yacob dominaron la escena.
Mientras Russo ponía más delanteros, la gente pedía a Prichoda. Ni Llop del otro lado de la raya, ni sus hombres del lado de adentro, perdieron la calma. El cabezazo de Boselli y la presencia de Andújar para buscar dos tiros de esquinas fueron sensaciones más de los hinchas que de los jugadores. Y ése, seguramente, es el gran triunfo de Racing. Porque una vez le tenía que ganar a los fantasmas…
ARSENAL 3 – BANFIELD 2:
Arsenal estaba 0-2 y desorientado, pero Dany Garnero metió mano y un testazo de Matellán en el descuento le dio un triunfo heroico. Ah, y sigue invicto en Sarandí.
Puede un solo jugador contagiar a una gran mayoría de compañeros que minutos antes se arrastraba? ¿Puede un técnico cambiar la imagen de un equipo en un entretiempo? Las respuestas estuvieron ayer en la cancha de Arsenal…
Garnero jugó los mejores 15 minutos de su corta historia como entrenador: dejó en el vestuario al inexpresivo guatemalteco Contreras y eyectó del banco a Luciano Leguizamón. Atrevido, encarador, le hizo darse cuenta a sus compañeros que aún se podía revertir el 0-2. Papu Gómez, el único que intentó algo en la primera mitad, necesitaba comida más rica y Legui puso los aderezos para condimentar un ST sabroso. Es más, el DT metió a Carrera bien abierto por derecha (Pellerano pasó a la izquierda) para aprovechar las falencias de Pio (Erviti ya estaba de doble cinco). Así, con los aciertos de Garnero, Arse creció. No es que se transformó en Holanda del 74, pero las ganas y las conexiones entre Papu y Leguizamón (que cierto es aquello de que los que juegan bien se buscan permanentemente) le dieron la posibilidad de degustar un manjar. Ojo, Banfield lo ayudó muchísimo. Las contras desperdiciadas por Nieto y los ingresados Barrales y Laso fueron el primer plato y la mala lectura de Burruchaga el segundo: ante la lesión de Barraza, puso a Nasuti, pero corrió a Devaca al lateral. Es decir, modificó la mitad de su defensa. Los 16′ del Tano en cancha se convirtieron en un bálsamo para Arsenal. Papu lo sacó a bailar en el segundo gol y además cometió una falta torpe en la jugada que derivó en el tanto ganador.
Sí, debut olvidable para el ex River y segunda etapa para guardar en el cajón de los recuerdos irrecordables para Banfield. ¿Cómo había conseguido dos goles de ventaja? Por la tontera de Arsenal de cometer infracciones a los costados del área aun sabiendo de la buena pegada de Erviti y porque los pies de Walter y de Bertolo son de jerarquía, aunque tienen errores en la terminación de las jugadas. Entonces, como eso no bastó, el Taladro sufrió con la embestida final. La cabeza de Matellán, quien 15′ antes había salvado un casi seguro tercer gol visitante, le dio un triunfo épico que le permite mantener la racha de local (ganó tres y empató uno, más la victoria copera frente al Motagua hondureño) y gritar bien fuerte por un Viaducto que ya se transformó en Viaductazo.
VELEZ 2 – CENTRAL 1:
Vélez ya tiene póker de triunfos al hilo y su gente cantó por el campeonato. Y todo sin brillar ni cerca: apenas con orden táctico y empuje. Andá al archivo, Russo…
Vélez ya no se relame las heridas de la no tan lejana rosca entre jugadores e hinchada. Vélez, hoy, irradia sinergia. De afuera para adentro y de adentro para afuera. Y entonces le eriza los pelos de la nuca al San Lorenzo sensación. Porque bajó al cuarto patito en fila. Un Central híbrido, eso sí. Como se fumó, también, a un River (no) campeón, a un intermitente Godoy Cruz y a un Estudiantes más devaluado que el Austral. Pero son 12 de 12. Algo que ningún otro equipo logró en este torneo. Rachita que sí lograron los últimos tres campeones argentos. Y el victorioso Fortín de Russo. Pero… Pero no, peros. Vélez puede coquetear con las estadísticas, pero no debe enamorarse. Porque no ostenta el charme de campeón. No por ahora.
Es el de Tocalli un equipo ordenadito, bien parado, con una interesante responsabilidad táctica. Atrás, Uglessich es patrón y hasta gusta de la patriada de arco a arco. (Ayer cortó un ataque aledaño a su zona de influencia y no dudó en tocar e ir a buscar hasta el área rival. No lo vieron. Una jugada después fue por la revancha y cabeceó a la red como sólo saben hacerlo los centrales de raza). Papa va y va. Y va con critero, pese a arrancar en tercera velocidad. Como en el penal que le hicieron: López se la tiró media jugada, pero Emiliano se mandó un pique corto, copyrigth Messi, y obligó a Ribonetto a colgarlo. En tanto, Cubero juega como si fuera un espía inglés. Nadie lo ve, pero Poroto hurta pelotas por doquier en esa posición que no le es improvisada: en la final de Malasia 97, contra Uruguay, Pekerman (y Tocalli, claro) sacaron ¡a Aimar! para poner a quien aún soñaba con Nicole de 5 tapón. Somoza, por lo pronto, volvió sin conseguir mostrarse aún como el que se fue, pero va queriendo. Ayer, sin ser pulpo, apenas con su chapa, empujó al equipo cuando se esfumaban los minutos y Central se encaprichaba con el empate. Y no titubeó al patear el penal. Y, finalmente, Cristaldo es un delantero que aguanta con mañas la pelota, se mueve bien de espaldas, encara… Y siendo pibe, eh. Ayer fabricó un penal y medio en un solo tiempo: lo bajó Ribonetto (encima, al punta lo amonestaron por simular, como si, aun no habiendo existido falta, no pudiera caerse por mera consecuencia del roce propio de la jugada) y un ratito después Borzani le hizo un quite pitable.
Pero, y aquí vienen los peros, si Martínez se hace el Burrito, Vélez pierde muchísimo juego. Si Zapata y (sobre todo) Cabrera, apenas emparejan el pasto de las bandas, tocan una al compañero y una al rival, se pierden muchas oportunidades de ataque y se generan contras. Si cuesta tanto ganarle a un Central que tuvo al Equi González apagado y fastidioso, a una defensa aguada, todo bajo una ciclotimia general… Vélez, entonces, aparenta más un equipo a mediano que a corto plazo. Un buen equipo que por ahora no demuestra dotes de campeón. La brecha puede ser abreviada en dos fechas, cuando San Lorenzo, equipo que sí llena los ojos, esté enfrente. Por ahora es cuarto creciente. Luna llena habrá si pela colmillos.
Fuente: Diario Olé




