Un set dudoso

Vélez Sarfield descendió una sola vez en su larga y  rica historia. Fue en el torneo de 1940, y naturalmente fue por haber sido uno de los dos últimos de la tabla de posiciones de ese campeonato. Todavía faltaba mucho para que el sistema de descensos por promedio de puntuación se instalara definitivamente en la organización de los torneos del fútbol argentino; cosa que sucedió  recién a principios de los años ochenta. Previamente se había hecho una prueba piloto en la década del sesenta pero por aquellos años no fue necesaria su permanente y suspicaz  puesta en funcionamiento.


Faltando cinco fechas para la finalización de aquel torneo (que ganó Boca Juniors sobre  Independiente segundo) el equipo velezano le había ganado a Independiente en un partido que disminuía las expectativas de los Diablos Rojos de coronarse campeón. Este detalle es importante porque está directamente relacionado con lo que por aquellos años fue mencionado, por lo bajo, entre rumores, como una entrega histórica.

Luego de estar doce partidos sin conocer la victoria Atlanta logró triunfar en cuatro partidos consecutivos, y esto parecía alejarlo de la zona peligrosa del descenso. Situación que ponía al Fortín como el principal candidato a acompañar a Chacrita en su viaje a la segunda división. Pero a poco del final del campeonato perdió tres partidos seguidos y sumado a la levantada del equipo de la V azulada, llegó a la última fecha anteúltimo, a un punto del propio  Vélez, arriba del funebrero ya descendido.

En esa jornada de cierre los bohemios recibían al subcampeón Independiente, mientras que los fortineros hacían lo propio con el San Lorenzo de Isidro Lángara. Quien, a la postre, les marcó los dos goles con los que el cuervo le ganó a Vélez, condenándolo a jugar en la B.

Pero la cosa realmente turbia (y así quedó para la historia) estuvo en la cancha de Atlanta, donde en cuatro minutos de juego del primer tiempo, los locales ya le ganaban 2 a 0 a los escoltas del campeón; que al termino de ese primer tiempo perdía el partido por 6 a 0. Luego los de Avellaneda descontaron en cuatro oportunidades y el partido terminó 6 a 4.

Atlanta finalizó un punto arriba de Vélez y evitó la perdida de la categoría.
Una vez en la B, lejos de las luces de las cosas grandes,  los velezanos fueron desalojados de los terrenos del estadio, y entraron en una profunda crisis institucional que solo se superó gracias al trabajo de José Amalfitani. Se obtuvieron nuevos terrenos, se trasladó el estadio, y finalmente volvieron a la primera división en el año 1943.

Un último detalle más para que las sospechas (claro, nunca convertidas en realidades juzgadas reglamentariamente) pervivan en la memoria de nuestro fútbol: luego del partido “oscuro” Atlanta transfirió a Independiente a su half  Battagliero y a José María Bedia ( uno de los bohemios tapa de la revista El Gráfico).

Piojo

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