4ª fecha: Los partidos del sábado

Ayer sábado se jugó la cuarta fecha del Apertura ‘08. La nota de color la dió Racing con su primer triunfo en lo que va del campeonato y le otorga un poco de aire a un plantel que viene sufriendo semana tras semana. También, Vélez logró su primer triunfo y a su vez, Colón y Newell’s y Central y Banfield empataron sus respectivos partidos.


ARGENTINOS JRS. 0 VS. RACING 1:

Con el envión del clásico, Racing raspó, luchó y logró su primer triunfo en el Maradona. Se multiplicó en el medio y aprovechó la que tuvo. Sí: ¡ganó la Acadé!

Por el envión del empate con gusto a más en el clásico, o porque a falta de figuras bueno es el sacrificio colectivo, o porque entendió rápido que sólo con esa garra y ese corazón será posible no repetir la pesadilla del año pasado, o por todo eso junto, Racing obró un milagro en La Paternal. O varios. No sólo el milagro de la multiplicación de la piernas para correr, meter y raspar hasta someter al rival. Sino, sobre todo, consiguió ese otro milagro de convertir un gol y ganar por primera vez en esa cancha tras cinco partidos con frustraciones. O, sin tantos detalles, sencillamente el milagro de ganar. En la ley de estos tiempos que le tocan vivir: poniendo todo.

Fue inteligente lo de este Racing que tiene que maximizar recursos como ama de casa a la hora de las compras en el supermercado. Sin Maxi Moralez, siempre esperanza de brillo por más que no haya lucido mucho desde su regreso, los muchachos del Chocho Llop fueron construyendo el partido que más les convenía desde los esfuerzos anónimos. Desde esa defensa que no extrañó la ausencia de Cáceres y tampoco dejó pasar ninguna visita al área de camisetas rojas, y que tuvo la fortuna de su lado cuando en el ST algunos visitantes se le filtraron con peligro. Desde ahí atrás ganó confianza, Racing, pero lo bueno lo siguió modelando en la mitad de la cancha con el sacrificio y los botines filosos de Zuculini y Yacob. Donde Peñalba, Ortigoza o Mercier trataban de hacerse salida, enlace entre la pelota que venía de atrás y los puntas que esperaban adelante, ahí mismo cortó Racing. De raíz. Al límite. Y bastante más allá también, gracias a la permisividad de un Sabino que perdió el control del partido enseguidita, nomás. Claro que Argentinos, en ese rubro, también le emparejó el partido a pura suela y también sumó méritos para terminar con, por lo menos, uno menos. Para redondear el austero plan de Racing, que hoy sabe que para más no le da el sueldo, faltaba un gol. Y lo encontró la primera vez que un delantero pisó el área con intenciones serias, con ese movimiento veloz de González, rápido para buscar la segunda jugada cuando el remate de Lucero todavía no era un rebote infantil. Cuando lo fue, y el punta lo pescó, el plan cerró a la perfección.

Confundido, ahogado, perdido en el juego del roce, a Argentinos sólo pudo ponerlo en partido el ingreso del Rengo Díaz. Recién ahí dejó de pelear, o mejor dicho dejó de pelear tanto, porque hubo manotazos, patadas y forcejeos hasta el final, e invirtió alguna energía en jugar a la pelota. Tuvo tres situaciones claritas, dos de Hauche tras pase de Díaz y otro remate de Prósperi, pero esta vez a Racing no lo esperaba uno de esos finales trágicos que está acostumbrado a protagonizar. Lo esperaba un milgaro de esos a los que no está acostumbrado.

GODOY CRUZ 1 VS. VELEZ 3:

Oportuno triunfo de Vélez en el final de una semana difícil para su técnico. El Fortín mostró dosis del fútbol necesario para prenderse.

Por presencia, Somoza fue uno de los responsables directos de la victoria de Vélez. Pero mucho tuvo que ver el propio Tocalli, quien cambió su mentalidad, se sacó de encima los prejuicios que tenía sobre algunos jugadores de buen pie, los tiró a la cancha y, con ellos, encontró la hasta ayer esquiva primera victoria del Torneo Apertura.

El camino lo abrió Waldo Ponce, el que había dejado del equipo por intentar salir gambeteando desde el fondo. Ayer la reventó un par de veces y se guardó toda la elegancia para clavar un bonito tiro libre (flojo el arquero Ibáñez, se quedó clavado). Y, cuando el triunfo parecía en peligro, Juan Manuel Martínez, el único Burrito que por ahora regaló fútbol en Mendoza, coronó su retorno victorioso en una contra definida con enorme serenidad. Martínez, punta devenido enganche, fue lo más claro de un Vélez que sólo sufrió por un par de empujones que le dio Godoy Cruz.

Es que el Tomba sólo podía empatar por la prepotencia de ser local, amontonando gente arriba, ahogándose en su barullo. Si descontó fue gracias a una siesta de Cubero, que primero le permitió a Borghello recibir un pelotazo de 40 metros, y luego lo dejó patear a discresión.

Vélez jugó su mejor fútbol del torneo en el primer tiempo. Circulación, paciencia y el cerebro de Martínez -por lo general- y Somoza para abrir huecos en una defensa que marcaba en línea. Y si hizo sus dos primeros goles de pelota parada (la comba de Ponce y el testazo del Yaya López tras centro de Somoza) fue porque Cristaldo se vistió de Rodrigo Palacio: las muchas situaciones que se generó con sus piques, él mismo las desperdició definiendo mal.

En el fútbol, la palabra vale si está respaldada por hechos. El plantel se alineó detrás de técnico, éste respondió con una formación algo más pretenciosa, Vélez ganó su primer partido, habrá dos semanas de paz. Y, al menos por ahora, Hugo no se Tocalli.

COLON 1 VS. NEWELL’S 1:

El Sabalero perdió muchas chances y el empate lo dejó arriba apenas por un punto. La Lepra la metió en el final y casi lo gana. Ay, Da Silva…

Mientras Alejandro Da Silva todavía debe estar en el área de Colón dando vueltas a ver si se decide a patear, desde Mohamed para abajo repasan un ping pong imaginario y se clavan puñales por las chances perdidas. Si hoy Colón no es único puntero, si no disfruta de su mejor arranque en torneos cortos, si lo que era ilusión es bronca pura, es exclusivamente su culpa.

Todo lo que edificó, lo desperdició en los últimos cinco minutos y en los últimos cinco metros de la cancha. Toda la seguridad que mostró Garcé, todo el juego de Capurro, quedó en la nada por las chambonadas de todo tipo y color que el local dibujó en el área rival. Es cierto, el Sabalero ganaba por ese gol de su mejor jugador, una pelota que le dio medio mordida, que desacomodó a Caffa y que lo puso ganador cuando el partido era de nadie. Pero después Colón fue justificando la ventaja, hasta merecer no ya uno, sino un par de goles de ventaja. Claro, si Cardetti cabecea con el hombro, si en la misma jugada lo pierde Ramírez, y si más tarde el Chapulín desperdicia un mano a mano; si el mismo Ramírez arruina un pase de gol de Capurro; si Falcón no le acierta a un arco sin rivales a la vista, bueno, es que solito y solo se expone a lo que pasó después. Newell’s es un equipo raro: estuvo toda la tarde jugando sin delanteros (Torres es ligerito, se mueve bien, pero le escapa al área como el campo a las retenciones), entonces todo fue sudor sin creación, fue choque sin sutileza. Pero cuando se vio vivo sabiendo que debía estar muerto, recuperó juego con Pérez y pimienta con Ferreyra.

El grandote reventó el travesaño con un cabezazo tremendo, y ahí pareció que se le había ido la chance del empate. Y sin embargo, fue por más. Resultó clave la salida de Capurro, fue el dueño de la pelota y mientras él estuvo en cancha no hubo mucho riesgo para Blázquez.

Pero claro, con él afuera los equilibrios se rompieron. Y en el final Newell’s encontró un tiro libre, su única arma de gol, gracias a su armada de roperos. Y el tiro libre encontró solito a Ferreyra (pareció estar en la misma línea que los defensores) y su cabezazo dejó sin triunfo a Colón. En la última, lo tuvo Da Silva para definir, pero dio tantas vueltas que se mareó. Ni
Colón ni Newell’s lo pueden creer.

CENTRAL 0 VS. BANFIELD 0:

El Taladro arrancó mejor, pero le faltó profundidad y definición. El Canalla lo equilibró en el segundo tiempo, aunque no le alcanzó y otra vez no hizo valer la localía.

Central empujó y chocó, Banfield resultó más claro y no se animó. El cero le quedó algo más lleno al Taladro, aunque con gusto a poco. Los dos equipos inmersos en la pelea de los promedios trataron, a su manera, de asomar la cabeza: en el resultado, no pudieron; en el juego, el visitante al menos dejó mejor imagen.

A los gritos, Jorge Burruchaga intentó arengar a sus jugadores en el segundo tiempo, para sacarlos del bajón. En el primero no había hecho falta; sobre todo en los 20 minutos iniciales, Banfield superó a Central con buen manejo de pelota en el medio (Raymonda, Bertolo, Erviti… hasta Broggi se lució) y generó las mejores situaciones. Le faltó mayor profundidad y una referencia en el área.

Central fue puro desorden. Para recuperar (Borzani no dio abasto) y para hacer circular la pelota. Cuando tenía la posesión, no sabía qué hacer… Con Ezequiel González bien controlado -mérito de Banfield- y Franzoia aislado allá arriba, las aspiraciones de ataque quedaron limitadas a algún centro.

Banfield, con Bustos entre la última línea y los volantes, resolvió bárbaro la recuperación. Y a partir de ahí todo le resultó más claro. Hasta los últimos metros, porque en ese sector se le complicó: Barrales no anduvo y Nieto… Perdió una situación clarísima, de frente al arco, sobre el final del partido.

Porque, paradójicamente, en el segundo tiempo Central se recuperó y llegó a equilibrar el partido. Pero las más claras las tuvo Banfield, de contra, en los últimos minutos. Vitamina Sánchez metió mano, dejó una línea de tres (Boggino por Danelón) y disputó mejor el control de la pelota. El problema, sin embargo, se mantuvo: la falta de claridad. Un cabezazo del propio Boggino y un tiro desde lejos de Gómez resultaron los más claro, poco como para imponer las condiciones para asegurar el triunfo en casa. En ese sentido, el arranque de campeonato preocupa: cuatro puntos sobre doce, con la particularidad de que tres de los cuatro partidos los disputó en Rosario.

A Banfield, más allá de los gritos de Burruchaga, le faltó animarse e ir a buscarlo. Del dominio en el primer tiempo, pasó a cederle la iniciativa a Central (Raymonda dejó de tener peso en el partido) y a aguantar el resultado, con la expectativa de triunfo limitada a algunas contras sobre el final. El empate los dejó con gusto a poco, a Banfield porque empezó como para llevarse más y a Central porque redondeó un inicio preocupante.

Fuente: Diario Olé

This entry was posted on Sunday, August 31st, 2008 and is filed under Fútbol de Primera. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

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