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Ariel Ortega: “Algún día me gustaría ser el técnico de River”

El Burrito, fiel a su estilo dejó bien claro lo que le gustaría hacer cuando deje de jugar al fútbol profesional. Su amor por la Banda es infinito.


Ariel Ortega manifestó su deseo de hacerse cargo en el futuro de un plantel “millonario”. Sobre el cruce con el entrenador, Diego Simeone, explicó que “fue un momento de calentura, todo lo que dije fue con mucho dolor”.

“Algún día me gustaría ser el técnico de River”, aseguró el jujeño en declaraciones a Fox Sports.

También se refirió a sus diferencias con Simeone y las cosas que dijo cuando el entrenador lo excluyó del encuentro frente a Banfield. “Fue un momento de calentura, todo lo que dije fue con mucho dolor. Somos dos personas grandes y vamos a convivir como siempre. Quiero disfrutar de estos años que me quedan en River. Voy a tratar de dar lo mejor de mí al servicio del equipo”, subrayó.

El jujeño no se quiso referir a cómo se encuentra por su problema de adicción al alcohol. “Es un tema complicado de hablar, algo personal. Si tengo un problema trato de hacerme cargo”.

Lejos de considerarse el mejor del plantel, explicó que aportó su fútbol para ayudar a que River vuelva a conseguir un título después de cuatro años. “Jugaron sin mí muchos partidos y los ganaron. Me siento uno más del grupo, no salimos campeones por mí. Vivo la realidad y soy consciente de las cosas que pasan. En el equipo están los que tienen que estar”, resaltó.

Por último, se refirió a su sueño de volver a la Selección Argentina a pesar de su edad. “Si me llama Basile voy a estar feliz de la vida”, mientras que sobre Daniel Passarella manifestó que “me identifiqué mucho con él”.

Fuente: Telam

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One Response to “Ariel Ortega: “Algún día me gustaría ser el técnico de River””

  1. AMIGOS: sabido es que por estos días, los temas que se llevan las primeras planas del fútbol argentino pasan por el momento que atraviesa Racing (cómo zafó!!!) y el futuro de la relación Ortega-Simeone.

    Para el caso, a los de RIVER nos concierne este último tema, que lamentablemente, poco a poco fue sepultando los festejos por la obtención del Clausura.

    Por estos días pocos hablan del título y muchos toman partido en esta confrontación que hoy se impone por sobre las ganas de hacer un balance del primer semestre que al fin concluyó en festejo.

    Para intentar poner paños fríos a una relación que hoy está rota y aprovechando que el receso calmó algo las aguas, el presidente del Club intentó “a la manera del Cardenal Samoré”, intermediar entre las partes reuniéndose con cada uno por separado la semana pasada, dejando traslucir de paso, un inocultable afán de llevar agua para su molino y queriendo “tapar” de alguna forma un nuevo negociado vinculado con la venta de porcentajes de juveniles al Villarreal, otro atentado contra el patrimonio del Club para más adelante tratar con la importancia que merece.

    Claro que RIVER es un caso único e irrepetible. Se repuso increíblemente en lo anímico/futbolístico y logró ganar con total justicia el campeonato luego de sufrir un tremendo golpe en la Copa y en el Superclásico, luego de la pelea de los jugadores con la hinchada y con los harto conocidos problemas internos y del entorno del Club como trasfondo, haciendo trizas la idea general que reza que las 4 patas fundamentales de un Club -jugadores, técnico, dirigentes e hinchas- deben estar unidas, fuertes y complementarse entre todas…

    Lo cierto es que Aguilar respaldó al Cholo, aceptó que el “esfuerzo no se negocia” y finalmente todo confirma que Simeone seguirá siendo el técnico de RIVER, al menos por los próximos seis meses. Un día más tarde, convenció en pocos minutos a Ortega para que continúe siendo jugador de RIVER, pasando por alto el coqueteo del Burrito con Verón y allegados de Independiente en los días posteriores a sus fuertes palabras mediáticas contra el Cholo, quién se bancó la arremetida sin pronunciar palabra.

    Convengamos amigos, que sin dudas fue muy acertada la inclusión del Burro en los últimos partidos del campeonato, porque estando a pleno, jugando cerca del area rival -allí donde verdaderamente lástima- y formando pequeñas pero letales “sociedades”, es un jugador distinto, muy importante para RIVER.

    Solo con recordar los “pases mágicos” a Buonanotte ante Huracán y Olimpo y a Villagra ante Colón, tenemos una idea acabada de su presencia desequilibrante.

    Pero particularmente, considero que más allá del enorme afecto e idolatría que sentimos los riverplatenses por este verdadero crack, le vendrá muy bien al resto del plantel saber que Ortega no tiene “privilegios”; por eso en esta situación, le doy la derecha al técnico.

    La seriedad, la disciplina y el esfuerzo parejo de todos, son factores claves para la unión del grupo y un grupo unido tiene muchas posibildades de lograr grandes cosas.

    Pero Orteguita, lamentablemente se encargó de acumular “perlas negras” que el hincha no olvida fácilmente: jugando para Newell´s pidó patear un penal ante RIVER, gritó un gol en la cara de la hinchada haciendo señas, volvió y se lo bancó de varias recaídas en la era Passarella y al fin de cuentas, con 34 años ya cumplidos, no puede garantizar de aquí en más una disciplina absoluta en su comportamiento ni que va a ser el jugador desequilibrante que vimos hasta no hace mucho.

    Más allá de esto, preocupa el futuro del hombre por encima del jugador.

    ¿Qué será del Burrito cuando ya no escuche corear su nombre en las tribunas, cuando los cortos y su gran amor, la pelota, le den paso al hombre común, lejos de la contención que hoy con muchos contratiempos le genera el fútbol??

    En contraposición tenemos al técnico que muchos bancamos mientras se cocinaba su llegaba al Club, “muy joven e inexperto” para algunos, que arribó a RIVER hace apenas 6 meses y ya logró un título luego de 4 años desastrosos y olvidables, aún jugando en general un fútbol de poco vuelo, es cierto, pero efectivo, con actitud y atendiendo a la imperiosa necesidad de salir campeones.

    Y porqué no, también sacando pecho ante situaciones extremadamente complicadas. Es meritorio aquello a la vez que promisorio su futuro, si mantiene la base del equipo.

    Entonces, cómo será la convivencia entre el Técnico ganador y el jugador-ídolo a partir del 7 de julio -día de inicio de pretemporada- es una verdadera incógnita.

    Lo seguro es que Ortega vivirá “en capilla” y será un jugador más a las órdenes del técnico, pero a la primera “macana” su situación será insostenible.

    Ni los diez años compartiendo la selección, ni las palabras del presidente, ni los pedidos de la hinchada, lograrán salvar a Ortega si él no se salva a si mismo ordenando su vida de profesional en un fútbol de alta competencia..

    Pero lo que sí, ambos deben dar lo mejor de cada uno y con una buena relación técnico-jugador se potenciarán para bien de RIVER PLATE, algo sagrado que está por encima de cualquier nombre de paso.

    La incógnita sobre esta convivencia esta planteada. La polémica también.

    Un abrazo millonario

    FERNANDO SALA

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