Boca: El turno de los pibes
Carlos Ischia hizo debutar ocho chicos en un semestre y ya es el que más promovió detrás de Bianchi. Ahora, sin poner número como hizo Macri, Pompilio se ilusiona con un campeón con muchos jóvenes del club.
En aquellos acalorados días de campaña política repitió hasta el cansancio que los pibes de Inferiores tendrían prioridad. Y ahora, que en apenas seis meses debutaron ocho jugadores en Primera, anda feliz de la vida el presidente Pedro Pompilio: “Mi gran sueño es lograr un título con un equipo con muchos chicos de Inferiores. Algunos como titulares, otros como recambio importante. No es fácil lograrlo en Boca, así lo muestra la historia, pero vale la pena intentarlo”.
No cuenta como un título, es cierto, pero sin dudas en el balance del presidente ese detalle de la gestión de Carlos Ischia tiene un valor significativo. A eso apuntaba, entre otras cosas, cuando fue a buscar a un prócer como Carlos Bianchi, a fines del 2007. No lo pudo convencer para que se sentara nuevamente en el banco pero aceptó la sugerencia del Virrey. Y, con el PF Julio Santella en la coordinación de la preparación física de las Inferiores, también traído por Pompilio hace casi un año, y con el ex ayudante del Pelado mayor a cargo de la Primera se recuperó el sello bianchista que el presidente quiso imponerle a su gestión. Ese sello, esa marca, claro, incluye máxima austeridad para comprar y máximo atrevimiento para promover pibes. De hecho, en sus cinco años de gestión, Bianchi hizo debutar nada menos que a 44 jugadores, nueve de ellos en un mismo partido, aquel particular cierre del Clausura 03 ante Central, con Oscar Regenhardt en el banco, mientras la Primera festejaba la Libertadores en La Boca. Hasta acá Ischia ya puso en Primera a Fabián Monzón, Luis Ibáñez, Rodrigo Noir, Juan Forlin, Lucas Viatri, Sebastián Nayar, Nico Gaitán y Exequiel Benavídez.
Comparado con ese escalofriante número de Bianchi, los ocho debuts en la era Ischia parecen un vuelto. Pero, sin embargo, puestos a desmenuzar la cuestión y a compararlo con técnicos y ciclos terrenales, los ocho cobran otro valor. Por caso, en seis meses, el Pelado ya puso más jugadores en Primera que Carlos Bilardo en un año, que el Bambino Veira en un año y medio, que Oscar Tabárez y Miguel Russo también en un año… Y es la misma cantidad de debutantes que exhibe con orgullo el Chino Benítez entre su interinato 2004 y su breve gestión 2005 y también que el Chueco Alvez en sus tres partidos del 2005 (los últimos del Clausura), con la facilidad que esos juegos ofrecen para promover pibes.
Para Ischia, que en su primera experiencia como técnico hizo debutar 14 pibes en un año y medio en Vélez, no es novedad esto de apostar a los chicos. En aquellos tiempos de bolsillos flacos en Liniers, cuando se peleaba el campeonato económico para sanear el club, como lo denominó Raúl Gámez, Ischia estuvo al frente del equipo con la premisa de promover y no protestar por las constantes ventas. Por eso, si a esta altura del receso Boca todavía no apareció por el mercado de pases, se debe exclusivamente a esta política que Pompilio hizo bandera. Y también por eso la idea es salir de compras sólo en caso de alguna venta.
A los juveniles, por supuesto, todavía les cuesta creer que esa línea que bajó el presidente se haya hecho realidad en apenas seis meses. Muchos de ellos, que vieron pasar de largo compañeros y escucharon decenas de testimonios de resignación, ahora saben que la Primera no es una quimera. Y así todos coinciden en que en este momento realmente las puertas de la Primera están abiertas: “Las chances de jugar realmente están y hay que ganársela. Eso es muy bueno para todos los que venimos de abajo”, dice Monzón, que ya suma 20 PJ en Boca. El sueño del pibe. De todos los pibes de Inferiores.
PABLO VICENTE | pvicente@ole.com.ar
Fuente: Diario Olé











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