Fluminense 3 vs. Boca 2: La alegría es solo Brasilera, el Flu a la final
Jugó un muy buen partido en el Maracaná, pero no pudo cerrarlo y se quedó afuera de la Copa Libertadores. Se puso arriba en el segundo tiempo después de un cabezazo de Palermo, pero Fluminense reaccionó enseguida y lo dio vuelta con goles de Washington de tiro libre, Ibarra en contra y Dodó. Así los locales ganaron 3 a 1 y definirán el título con la Liga de Quito.
En el mismismo Maracaná, el Boca de las hazañas quería volver a hacer un poco de historia para meterse en una final de la Libertadores. El rival, Fluminense, sacó un resultado de lujo en el partido de ida (2-2) y por eso la ilusión de quedarse por primera vez con la Copa estaba intacta. Un encuentro clave para ambos equipos, que hace tiempo dejaron al margen sus campeonatos locales para cargar todos los cañones en este certamen. Un duelo a todo o nada, con un estadio colmado.
En la previa, Ischia tuvo algunas dudas. El malestar físico de Riquelme por una gastroenterocolitis lo dejó en vilo durante varios días. Por suerte para él y todo Boca, Román se recuperó. Hasta último minuto mantuvo dos dudas: Ibarra o Roncaglia como lateral derecho y Vargas o Chávez como volante. Finalmente, el técnico se la jugó por la experiencia. El Negro y el colombiano salieron desde el arranque en el Maracaná. La misión era ganar. Y como a lo largo de toda la Copa, el conjunto argentino la tenía difícil de entrada. Acostumbrados a esta circunstancia, lejos estaban de ponerse nerviosos en los minutos iniciales. Se pararon en campo contrario, con mucha presión y una gran actitud.
Tan bueno fue el comienzo que la primera opción de riesgo fue para los visitantes. Jesús Dátolo apareció sólo por izquierda, tiró el centro que no llegó a donde esperaba Palermo, listo para mojar. Fluminense, de a poco, salió y respiró. Gabriel fue hasta el fondo, buscó por arriba a Washington, y el delantero la bajó en el medio del área, se acomodó y la tiró lejos. Otra vez, como en la ida, los brasileños complicaban con las pelotas aéreas. Y Washington, el más alto del equipo local, empezaba a hacer de las suyas. Boca estaba concentrado, muy metido en el partido. No les pesaba el constante bullicio del público, que había llenado las tribunas del mítico Maracaná. A Palermo le quedó servida en el punto del penal, pero le dio derecha y se fue cerca. En tanto, Palacio era un peligro constante para los defensores del Fluminense.
El equipo de Renato Gaúcho no tenía muchas chances y las que tenía, no las aprovechaba. No conseguían imponer respeto. Thiago Neves probó con un tiro libre de una inmejorable posición, pero su remate se fue por arriba del travesaño. En cambio, el Xeneize dominaba y se animaba, como lo hizo antes contra Atlas en México y también en Brasil con Cruzeiro. Dátolo era una buena variante para atacar por la izquierda. El ex Banfield desbordó, y Vargas tras un rebote no pudo definir y le entregó una masita a Henrique. Como en Avellaneda, Riquelme hizo amonestar a dos jugadores en un tiro libre. Estuvo dos minutos para patear y el paraguayo Carlos Torres mostró dos tarjetas. Eso sí, el final no fue el mismo y no terminó en gol. Román estaba muy marcado. Cuando le llegaba la pelota, tenía dos hombres encima.
La última del primer tiempo fue para Boca. Palermo se esforzó para cabecear y el arquero del Fluminense voló para salvar el cero. Una etapa inicial que tuvo, una vez más, a un equipo de Ischia dominante y seguro de su juego. Sin embargo, la falta de eficacia en los metros finales no le permitía estar al frente en el marcador.
En el complemento empezó con la misma sintonía. Boca salía a buscar al campo contrario. Dátolo presionó y robó la pelota, habilitó a Riquelme que esperó a Palermo y el goleador falló en la pegada. Palacio, de lejos, se animó y Enrique, sin complicaciones, la mandó al corner. Los visitantes jugaban mejor que su rival y el gol estaba al caer. En la contra, Fluminense pudo abrir el tanteador con Cícero. A los 12, lo que todo el equipo de Ischia quería. Dátolo, de nuevo, tiró el centro y Palermo, cúando no, cabeceó para clavar el 1-0. Siempre el goleador aparece en los momentos importantes.
Con el resultado desfavorable, el local se vio obligado a conseguir el empate. El técnico movió el banco y metió a Dodó, un peligroso delantero. Y la suerte estuvo de su lado. En la primera de riesgo, Washington acarició la pelota en un tiro libre y encontró la igualdad apenas seis minutos después. El Xeneize tenía todo controlado y en un minuto el partido se le hizo cuesta arriba. Se le complicó aún más cuando Conca remató al arco y se desvió en Ibarra. Migliore no pudo volver atrás y la pelota entró en cámara lenta al fondo de la red. Un 2-1 que no reflejaba lo visto en el Maracaná.
El final fue emotivo. Boca iba con todo en búsqueda de ese gol que le permita llegar a penales. Ledesma entró al área, tiró y un defensor sacó en la línea. También tuvo su chance Palermo y Henrique salvó. El travesaño ayudó en un cabezazo de Cáceres. Boca ponía el corazón. Por su parte, Fluminense dejaba todo en cada jugada, defendían con el alma esa ventaja de 2-1. Ischia se la jugó con Boselli y Chávez, y se quedó sólo con tres defensores. Era a todo o nada. Y así luchó hasta el final.
Fuente: Diario Clarín









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