El plantel se reunió ayer en Buenos Aires y viajó a Rosario en micro. Hoy arrancan los entrenamientos.
Un micro Puma con Ignacio Fernández Lobbe y Mauricio Reggiardo adentro, cinco años atrás, era peligroso. Dueños de los asientos del fondo, ambos perpetraban bromas pesadas y hasta actos de vandalismo para pasar el rato. Pero todo cambia. Nacho, un símbolo, todavía corre y espera despedirse en esta serie con Escocia. Maurito, retirado en el 2003, ahora es uno de los asistentes del head coach Santiago Phelan. Igual que Martín Gaitán, forzado a dejar el rugby en el 2007 por un problema coronario. El tiempo los dividió: Phelan, Fabián Turnes -mano derecha de Tati-, Reggiardo, Gaitán… ahora todos van abajo. En el piso de arriba del ómnibus, los players.
Pese a esto, las humoradas de Reggiardo no se esfumaron. Ayer, el micro levantó una parte del plantel en la sede de la UAR, en el centro porteño, y luego hizo escala en el SIC para subir al resto antes de rumbear a Rosario, donde la Selección se presentará el sábado, contra los escoceses, en cancha de Central. Cuando el vehículo arribó a la Zanja, Reggiardo se bajó, saludó a Phelan y le dijo: “Mirá, Tati, me corté el pelo y todo”. Risas.
Olé llegó al SIC 13.30 y el único presente era Gaitán. Al rato empezó la seguidilla de jugadores. Había adrenalina, ansias de reencuentro; los de Europa entre ellos, con los de acá; muchos no se veían desde hacía buen tiempo. Y fueron cayendo los nuevos, como Lalanne, Merello, Campos. Phelan, a punto de iniciar su primera semana de test al frente de Los Pumas, iba y venía, saludaba, hablaba por celular.
Todos ya estaban arriba cuando apareció Senillosa, demorado. Faltaba uno: Felipe Contepomi, nada menos, el capitán -aunque aún no es oficial-. Apareció a las corridas, media hora tarde, con su mellizo Manuel -se despidió del equipo tras el Mundial-, y cayó preso de la mordacidad de Reggiardo: “¡Qué hacés, Feli! Arrancaste bárbaro. No subiste al micro y ya quemaste un crédito”. Phelan, relajado, festejó la broma.
Riesgos de ir por tierra en estos tiempos de Gobierno vs. Campo, un pequeño piquete los encontró llegando a Rosario. Escoltado por un patrullero, el micro tomó otro camino y llegó a destino sin dramas, a las 19.30. Hubo ablande en el gimnasio, pileta, clásica charla de apertura y cena. Hoy, a trabajar.
EZEQUIEL IRIBARREN | eiribarren@ole.com.ar
Fuente: Diario Olé




