Chela y Arnold, en el doble, mantienen viva la ilusión del tenis argentino. Hoy juegan los octavos.
Apenas está terminando la primera semana de Roland Garros y ya no hay singlistas. ¿Qué se siente ser los únicos que quedan en competencia?
-Después de lo que hizo en single, creo que Chela tendría que dedicarse al doble.
La ocurrencia es de Lucas Arnold. La tira, se sostiene serio un par de segundos hasta que estalla su risa. “No, era joda, era joda”, dice, y le toca el brazo a Juan Ignacio Chela, que lo mira de reojo y con la sonrisa a media asta.
Los dos acaban de ganarle a una de las parejas locales, la que integran Nicolás Devilder y Olivier Patience, por 6-1 y 7-5 y se sientan en una sala a charlar con Olé. Lucas le pone una sonrisa a este momento complejo del tenis argentino, pero no esquiva la pregunta. Sólo que él no ve nada serio en este primer semestre del año poco productivo.
A: Eh, pero Schwank hizo tercera ronda llegando desde la qualy, no es para hacer tanta historia.
Chela: Yo en cambio creo que, por un lado, hay una generación que se está yendo, y hubo algunos que son jóvenes y buenos, como David o Pico, que no tuvieron suerte esta semana. Por ahí se jugaba este mismo torneo en 15 días y había dos semifinalistas argentinos. Es una casualidad que hayan quedado eliminados. Pero es normal que la otra generación, la que lleva diez años compitiendo en nivel alto, sienta el desgaste de ese tiempo y empiece a cumplirse un ciclo.
-¿Ustedes se siguen divirtiendo en la cancha o es sólo un trabajo?
A: Si ganás, te divertís. Si perdés, no tanto. Cuando ganás es lógico que se disfrute, otra veces cuesta…
-Por ejemplo, ¿van con ganas a entrenarse?
Ch: Yo creo que el resultado influye, y con los años el desgaste se siente, así que levantarte para ir a los entrenamientos te cuesta más. Y ojo, que éste es un deporte donde no podés estar al 50 por ciento.
A: Depende, si sos Federer sí podés jugar al 50 por ciento, pero si sos argentino, no podés.
-¿Cómo están sintiéndose en la cancha?
A: Bien, creo que jugamos bien los dos partidos que nos tocaron. Ahora nos tocan Darcis y Rochus, dos belgas que juegan bien.
Ch: Es un lindo partido para octavos de final.
-¿Qué hacen cuando no juegan, cómo es un día de ésos?
A: Bueno, Chela no te lo puede decir porque jugó todos los días, jajaja.
Ch: Sí, es verdad. El primer partido (contra Isner) me llevó tres días, se iba suspendiendo por la lluvia, así que vivía en el club desde las 11 de la mañana hasta las ocho o nueve de la noche. Eso es matador. Ahora, si no juego, hago un turno de entrenamiento y después trato de salir de este ambiente y pasear, estar en otra cosa.
A: Yo por ejemplo me fui con mi nene de cinco años a EuroDisney: le encantó. Y también pude ir a ver el espectáculo del Lido. Ahora estoy haciendo todas las cosas que antes no hacía.
-¿Eso tiene que ver con un aprendizaje que te dejó la enfermedad?
-Sí, claro. Estoy mucho más relajado después de lo que me pasó, trato de disfrutar más día por día.
La enfermedad en cuestión fue un cáncer en un testículo contra el que Lucas luchó desde 2006, cuando se lo descubrieron y se lo extirparon, hasta fines del 2007, cuando, ya recuperado, volvió al circuito. “Qué querés, con algo así, la cabeza te hace un click”, dice ahora Lucas, que vivió muy deprimido todos esos meses, en los que se sintió “al borde de la muerte”.
-¿Cómo es la convivencia con el resto de los tenistas en el hotel?
Ch: Normal, no hay una relación salvo algunas excepciones. Te los cruzás por el hotel y listo.
-¿Ustedes están juntos?
A: Nooo, demasiado que estamos juntos en la cancha, jaja. Estoy con mi familia.
-Bueno, al menos en la cancha la convivencia viene bien. ¿Hasta dónde pueden llegar?
Ch: Yo no me lo planteo de ese modo, voy partido por partido a ver qué pasa. Estamos bien y llegaremos hasta donde podamos.
A: Vamos bien, vamos bien.
PARIS (ENVIADO ESPECIAL).
ANTONIO SERPA | aserpa@ole.com.ar
Fuente: Diario Olé




